¿Todo en orden? #7
Un Tedeum incómodo dejó al descubierto las crecientes tensiones dentro del oficialismo. Por un lado, Santiago Caputo ya no disimula su mala relación con Martín Menem. Por el otro, Victoria Villarruel quedó marginada del acto central con la Iglesia, confirmando que su vínculo con el presidente parece haber llegado a un punto de no retorno. Para coronar una jornada tensa, el arzobispo Jorge García Cuerva aprovechó su homilía para lanzar duras críticas y reprocharle al Gobierno la delicada situación actual.
Un Tedeum cargado de internas e incomodidad
El presidente Javier Milei junto a todo su gabinete encabezó este 25 de mayo el tradicional Tedeum en la Catedral Metropolitana. El acto comenzó a las 10 horas del lunes, donde el arzobispo porteño, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, lideró la ceremonia. Un evento que históricamente simboliza unidad y reflexión de los principales actores políticos de la Argentina lejos estuvo de eso.
El gobierno llega a la ceremonia en medio de fuegos cruzados, casos de corrupción y dos internas. Por un lado, un frente que viene desde hace ya tiempo entre el presidente Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel. En esta ocasión, Villaruel no fue invitada formalmente al histórico acto. Además, la interna flamante de Santiago Caputo y Martín Menem por la viralización de un supuesto vínculo (de parte de Menem) con cuentas que desprestigian al gobierno en redes sociales mantiene la tensión a flor de piel en casa rosada.

La relación entre Milei y su compañera de fórmula se terminó de romper hace un tiempo, y parece ser que las diferencias son irreconciliables. El sábado, el equipo de comunicación confirmó que no había sido invitada por el Poder Ejecutivo al Tedeum. Si bien se esperaba un escenario de tensión e incomodidad como el pasado Tedeum, donde el primer mandatario evitó saludar a Villarruel al entrar en la catedral, el dato confirma el punto de quiebre donde esta relación parece irrecuperable.
La iglesia habló de la situación política de este gobierno, golpeado por las divisiones y casos de corrupción. “Basta de arengar la división y la polarización”, es uno de los dichos del arzobispo García Cuerva, donde expone el costo político y social de las crecientes divisiones internas. Más adelante en su discurso sostiene: “Qué difícil es hablar y respetar la diversidad en tiempos de intolerancia”. Además, agrega: “Qué difícil es hablar de diversidad cuando nos sentimos un poco dueños de la verdad y descalificamos cualquier opinión o pensamiento contrario”.
Los dichos de la iglesia

“Basta de arengar la polarización porque nadie se salva solo”. El arzobispo pidió terminar con el odio y reclamó “una clase dirigente que con la fuerza de ese pueblo se anime al diálogo y a la reconciliación”.
García Cuerva puso un gran énfasis a la situación social, sin atribuir culpas a un solo actor. El religioso pidió una autocrítica generalizada: “No es una cuestión de buscar rápidamente responsables, que, con sinceridad y cada uno desde su lugar, un poco somos todos, sino en tomar conciencia que tenemos la enorme responsabilidad de ayudar a curar tantas parálisis personales, familiares y también sociales".
Asimismo, tildó de “cruel y escandalosa la ostentación, el despilfarro, el derroche” en un contexto de tanta fragilidad por la situación judicial del jefe de Gabinete Manuel Adorni.
En su discurso, García Cuerva haciendo referencia a los cuatro hombres que cargaron la camilla del paralítico para acercarlos a Jesús propuso cuatro pilares esenciales y “acuerdos fundamentales” para la Argentina de hoy: el bien común, el diálogo, la amistad social y la esperanza. Al hablar de la amistad social, García Cuerva pidió: "Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo, como nos decía Francisco".
El arzobispo enfatizó que "el 'sálvese quien pueda' no es más que expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad y descompone la Nación".
Hacia el cierre, García Cuerva apeló a la memoria histórica y a las raíces de la patria, citando tanto al beato fray Mamerto Esquiú como a la Proclama de la Primera Junta de Gobierno de mayo de 1810 para recordar que el sueño fundacional de la Argentina siempre fue la unión y la "conformidad recíproca".
Concluyó con un mensaje de alto contenido integrado y una exhortación a la esperanza. "El llamado evangélico de hoy nos pide refundar el vínculo social y político entre los argentinos”.
"Si apostamos a una Argentina donde no estén todos sentados en la mesa, donde solamente unos pocos se beneficien, el tejido social se destruye, las brechas se agrandan y entonces terminamos siendo una sociedad camino al enfrentamiento [...] Argentina levántate, vos podés".
La interna, al rojo vivo
Durante la semana, los laderos más cercanos al presidente tuvieron un desencuentro total en redes sociales. Se trató del asesor presidencial Santiago Caputo y del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem -muy cercano a Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia-.
La gota que rebalsó el vaso fue a través de una publicación en la red social X de la mano de Caputo. Allí, el asesor denunció que una cuenta dedicada a criticar al gobierno estaba vinculada de manera directa al titular de la Cámara baja. Para sostener su argumento, el asesor compartió capturas de pantalla para mostrar que un enlace de Instagram -por una configuración que tiene la plataforma- mostraba la cuenta desde la cual se difundió el contenido estaba asociado a Martín Menem.
Que gagá, @PeriodistaRufus pic.twitter.com/4siPcIFiY9
— Santi C. (@slcaputo) May 16, 2026
A las pocas horas de la revelación de Caputo, la cuenta que realizó la publicación fue eliminada. Inmediatamente el asesor redobló la apuesta y volvió a comentar en X, su red estrella: “Borrar la cuenta lo único que confirma es que es de ustedes, mogólicos”.
El día martes el presidente Javier Milei realizó declaraciones en el canal de streaming de Neura. Allí relativizó la interna y contó que las filtraciones fueron algo “prefabricado” para golpear la imagen del allegado a Karina Milei.
Luego continuó halagando a cada uno de los protagonistas de la interna más fuerte que atraviesa el Gobierno desde el inicio de la gestión. En la entrevista, el presidente catalogó la relación con el asesor como un “hermano” y destacó la tarea “fenomenal” del presidente de la Cámara de Diputados.

Con la finalización del Tedeum en la Catedral Metropolitana, Javier Milei llevó adelante una reunión de gabinete que duró alrededor de una hora y media. Sin embargo, en toda la reunión no hubo mención alguna sobre la crisis interna que atraviesa la gestión.
La reunión se limitó a mostrar avances en decisiones económicas y los cambios positivos en los últimos meses. No hubo menciones a los problemas entre Caputo y Menem, tampoco hubo declaraciones sobre el caso Adorni, otro punto que incomoda a varios sectores del gabinete, especialmente a Patricia Bullrich.
Vale recordar que la senadora se diferenció respecto del jefe de Gabinete adelantando su declaración jurada e incluso exigió hace un par de semanas la publicación “inmediata” del documento por parte de Adorni para despejar dudas. Así, Bullrich empieza a notarse como una dirigente distanciada de los objetivos del Gobierno: durante la ceremonia del Tedeum, la exministra de Seguridad caminó alejada de la comitiva y no tuvo la posibilidad de entrar al Cabildo.
Esta “estrategia” del presidente por no tomar partido en los conflictos se puede deber en parte a no querer quedar “pegado” a ninguna decisión que comprometa su imagen. Por otro lado, la no decisión puede deberse a la gran dependencia que tiene con ambos sectores en la gestión política diaria. En el fondo, la delegación total del sector político a los allegados para centrarse en la economía -lógica que mantuvo el presidente desde el inicio del gobierno- tiene también sus costos.