“Ganar las elecciones no te hace exitoso”: Alberto Fernández en Di Tella
El pasado jueves 15 de octubre el Club de Política de la Universidad Torcuato Di Tella invitó a la comunidad de alumnos a participar de una charla junto al expresidente Alberto Fernández. El encuentro tuvo como objetivo analizar su gestión presidencial, desempeñada entre diciembre de 2019 y diciembre de 2023. Durante la charla, los organizadores y parte del público acercaron diferentes preguntas al ex-presidente, lo que le permitió hablar de su administración tanto a nivel interno como externo, además de abordar algunas de las polémicas que rodearon a su paso por la presidencia.
Alberto Fernández sobre los nuevos personalismos
Una de las preguntas más destacadas que los organizadores hicieron al ex-presidente fue sobre su opinión acerca de la eficiencia del personalismo a la hora de hacer política. Alberto Fernández fue tajante: “ganar las elecciones no te hace exitoso”. La frase le permitió al entrevistado abrir la conversación a la siguiente disyuntiva: ¿Cómo es posible que la gente siga eligiendo candidatos personalistas en regímenes democráticos, siendo que los antecedentes del pasado demuestran el peligro de los mismos? El objetivo de esta cuestión fue apuntar en contra de mandatarios como el actual presidente Milei, que utilizan lógicas político-electorales que, considera, contradicen y ponen en riesgo los valores republicanos.
Según su interpretación, si el presidente no respeta las instituciones no es digno de llamarse exitoso. A partir de esta idea, catalogó a los políticos en tres grupos: los conservadores, que buscan dejar todo como está, los revolucionarios, que buscan cambiar todo el sistema, y los reformistas, que buscan cambiar cosas dentro de un marco legal y constitucional ya establecido. El ex-presidente mencionó que la intención de su gestión fue hacer las cosas como un reformista, algo que no tiene cabida dentro de una lógica personalista por ser esta el primer paso para regímenes autoritarios (como el fascismo y el estalinismo).
Sus críticas hacia este tipo de prácticas llevaron al ex-mandatario a reflexionar sobre los nuevos espacios para el debate político que se formaron en los últimos años. Hizo especial hincapié en la necesidad de regular el debate político en internet, al ser un espacio que da lugar a prácticas como, por ejemplo, el uso masivo de bots. Estas prácticas no respetan a la política como “el arte de convencer al otro”, porque, en palabras de Alberto Fernández, en lugar de fomentar el debate, crean espacios de confrontación donde predominan los ataques a las ideas contrarias.
La experiencia presidencial en una pandemia
Era de esperar que la pandemia fuese uno de los ejes centrales de la actividad, al ser un punto de vista único el que queda para un presidente tras atravesar en el cargo ese periodo histórico. Los invitados a la charla cuestionaron activamente la gestión de la pandemia del COVID-19 del ex-presidente, lo que dio lugar a Alberto Fernández para mencionar una característica clave de la pandemia: la incertidumbre. Se trataba de un virus desconocido en todo sentido, que le obligó a tomar medidas preventivas sin precedentes. Aprovechó para comentar una experiencia propia respecto de una llamada que tuvo con la ex-primera ministra alemana Angela Merkel, donde ella le recomendó medidas de aislamiento social que también serían retomadas por la OMS (Organización Mundial de la Salud). El aval de la organización a este tipo de procedimientos, consideró, sustentaba aún más la legitimidad y la necesidad de las medidas.
Otro participante de la reunión cuestionó a Fernández sobre cómo las medidas de cuarentena afectaron enormemente al desarrollo académico de los jóvenes. Esta preocupación está justificada por el pobre desempeño que la Argentina tuvo en los últimos exámenes PISA. Al responder, el ex-mandatario empezó por hacer una corrección sobre el término "cuarentena", ya que, según sus palabras, el término correcto para referirse a lo instaurado durante el 2020 es aislamiento social preventivo. En segundo lugar, en torno a la educación, Alberto Fernández opinó que el pobre desempeño actual se debe a la desinversión en los últimos tres años, lo cual, además, vulnera los pilares centrales para la construcción de una democracia viable. Por último, mencionó un hecho importante: cada gobernador podía, en aquel entonces, decidir cuándo permitir el regreso a clases. Él solo les aconsejaba no optar por este escenario.
El entrevistado también fue cuestionado respecto al caso del “Vacunatorio VIP”, una grave polémica que tuvo lugar durante la pandemia en la que se acusó a miembros del gobierno de haber podido vacunarse antes que el resto de la sociedad gracias a vínculos personales con funcionarios de la administricación vigente. Alberto Fernández respondió que aquello no constituyó ningún delito, sino que fue una solución lógica para personas que ya tenían un turno asignado de forma justa y coherente. Lo que ocurrió fue que el ministro de Salud en actividad durante la pandemia, Ginés González García, desvió a parte de las personas asignadas para vacunarse al hospital El Cruce de Haedo. Se trató de una medida logística que facilitó a personas que ya estaban asignadas a vacunarse, acorde a preceptos legales, poder hacerlo en un establecimiento diferente. El ex-presidente mencionó que muchas de estas personas no solo eran pacientes de riesgo, sino que debían acompañarlo a visitas internacionales que solicitaban la vacuna del COVID 19 al día.
Alberto sobre la crisis de representatividad que sufre el peronismo
Fernández expresó luego su opinión respecto a la situación del peronismo, siendo este el espacio político con que se lo vincula. El partido, según su diagnóstico, no está en crisis. Apreciar la sitación desde esta perspectiva sería erróneo, ya que no es que falten candidatos, sino que sobran. El problema es definir quién va a conducir el movimiento. A su juicio, lo central para todo partido es construir una identidad política reconocible y establecer un liderazgo capaz de representar a la sociedad. Considera que el Peronismo dejó de escuchar las demandas de la gente tras quedar desconectado de los problemas reales del votante. Esto debido a la pérdida del carácter oficialista.
Alberto Fernández insistió con concebir al peronismo como un movimiento que llegó de forma democrática, por el voto de la gente, al poder. Acompañó esta idea con una frase clave: "No hay mayor “gorileada" que querer llegar al poder sin respetar las instituciones en el camino”. Lo que el ex-presidente buscó transmitir es que el peronismo no solo necesita volver a escuchar a la gente, sino que también debería prestar atención a las instituciones democráticas que le permitirían volver al poder. Es por esto que no le ve sentido a los reclamos hechos a Axel Kicillof para que “rompa todo” en su camino hacia la candidatura presidencial, por cuanto esto implicaría que el peronismo no pueda gobernar de forma real al no contar con una estructura institucional que le sustente ni con el apoyo de la gente.
La política exterior de la gestión Fernández
El eje de la política exterior de la gestión de Alberto Fernández fue, en sus palabras, el multilateralismo. Según lo definió Fernández, este concepto refiere al no alineamiento con ningúna potencia del sistema internacional. El ex-presidente trajo esto a colación tras ser intimado por uno de los organizadores respecto de la buena relación del país con la Federación Rusa durante su mandato. El entrevistado explicó que, desde su perspectiva, el país no debería alinearse incondicionalmente con ninguna potencia, sino establecer relaciones con distintos actores internacionales en función de sus propios intereses económicos y políticos. Su buena relación con Rusia fue solo una forma de conseguir ciertos objetivos que respondían al interés nacional argentino.
El ex-mandatario, para demostrar su punto, resaltó el voto que su administración hizo en contra de la invasión rusa de Ucrania en 2022, en consonancia con la Unión Europea. La meta final nunca fue alinearse con Rusia, sino que buscó atraer inversiones rusas, similares a las hechas en África por la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) tras la descolonización en el siglo XX . Luego de haber elaborado este punto, Fernández se vio en la ocasión de justificar una de las frases célebres de su gestión: “Tenemos que ver la manera de que la Argentina se convierta en una puerta de entrada a América Latina para que Rusia ingrese de un modo más decidido".
Finalmente, uno de los invitados increpó al ex-presidente por haber sido un aliado del gobierno dictatorial de Nicolas Maduro en Venezuela. Ante esto, Alberto Fernández no solo retomó el punto de la multilateralidad antes expuesto, sino que fue claro en que nunca respaldo al gobierno venezolano de ese entonces. Afirmó que, durante su presidencia, reclamó por el respeto de los derechos humanos en el país, y recordó que votó a favor de investigar acerca de los abusos cometidos por el régimen. También señaló que se negó a participar como veedor electoral cuando no se le permitió reunirse con representantes de la oposición en 2024. Por último el presidente cerró su punto al mencionar que sí fue crítico con gobiernos que en la región muestran rasgos similares a los de Maduro. Tal fue el caso con el gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua. Al expresar este sus intenciones de no mantener actividades democráticas como lo son las elecciones, Fernández reaccionó con fuerte desacuerdo.