Vis a vis con la Cancillería de la Nación: Pablo Quirno en Di Tella

Vis a vis con la Cancillería de la Nación: Pablo Quirno en Di Tella
El Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación Argentina, Pablo Quirno - Fuente: Infobae

El día de ayer a las 17 horas, el Canciller de la Nación Argentina, Pablo Quirno, se presentó en la Universidad Torcuato Di Tella a fin de participar de una iniciativa propuesta por el Centro de Estudiantes de la universidad (CEDIT, por sus siglas). El encuentro entre los estudiantes y el funcionario tuvo por objetivo abordar diversas cuestiones relacionadas a la agenda actual de política exterior argentina, contemplando, entre otras cosas: la política económica del gobierno en funciones y el programa de inserción internacional que a través de esta se busca impulsar, las implicancias de la futura visita papal, etc. Así también se plantearon las relaciones posibles de establecer entre las políticas de la gestión Milei y las recomendaciones de política exterior hechas por Juan Bautista Alberdi. 

Pablo Quirno en la Universidad Torcuato Di Tella - Fotografía propia 

De su paso por las finanzas y su actual lugar en la diplomacia 

La primera pregunta con que los alumnos a cargo de la recepción del canciller le abordaron giró en torno a la trayectoria profesional del mismo. Los alumnos se pronunciaron interesados por conocer cómo vivió el ministro los grandes pasos dados a lo largo de su carrera: pasar de ejercer en las finanzas dentro del sector privado a laborar en el sector público, ocupando diversos cargos en el ministerio de finanzas durante el gobierno de Mauricio Macri y luego durante la gestión Milei, hasta su designación como ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación. Los alumnos indagaron respecto de cómo percibió esa experiencia de cambio, y qué habilidades consideraba que le había aportado para encargarse de la cancillería su pasado profesional. A esto, el ministro respondió que parte de lo que fue su experiencia pasada resultó aplicable y trasladable a este nuevo entorno completamente distinto. De su trayectoria destacó el haber adquirido habilidades clave para un canciller como lo son las competencias en el campo de la negociación y búsqueda de consensos  

Destacó, más adelante, la confianza internacional como el principal activo a generar y un objetivo ineludible de la política exterior de esta gestión, meta al servicio de la cual pone las habilidades antes mencionadas. Parafraseando un poco sus palabras, el canciller destacó el “panorama caótico” en que el gobierno de Javier Milei empezó su administración, y alabó al actual presidente en lo respectivo a su convicción por eliminar el déficit fiscal del país y corregir los “problemas de fondo" de la Argentina ligados al manejo de las cuentas públicas. Declaró que estos esfuerzos del gobierno están puestos con miras a incrementar la competitividad nacional en el medio externo. Según el canciller, “generar confianza es un “trabajo de hormiga”, de todos los días, sobre todo con el pasado que la Argentina tiene (...) este gobierno plantea una Argentina muy diferente, estamos en un lugar que nunca vimos y queremos volver a crear condiciones para que el país pueda generar la confianza necesaria para atraer inversiones”.  

Sobre el pasado nacional, resaltó la desconfianza (interna y externa) que este genera respecto del país y declaró que “si comparamos el progreso nacional en los últimos años con el progreso de países vecinos, deberíamos tener métricas mucho mayores que no se logran por influencia del pasado”. Afirmó que ser consciente de esta situación da a esta administración un “sentido de urgencia especial”, que llama a conseguir resultados concretos que hagan de la Argentina un país competitivo nuevamente. Por ello, para consolidar el proyecto planteado por La Libertad Avanza en un futuro, se deben de aprovechar estos cuatro años de gestión para cerrar la mayor parte de acuerdos político-comerciales posibles y avanzar con la inserción argentina en el mercado internacional bajo un leitmotiv de aperturismo.  

El culto y la visita del papa 

Cuando se le preguntó al canciller sobre las implicancias y la importancia de la próxima visita del papa León XIV al país, el funcionario comenzó a responder la pregunta desde un punto en particular: la relación entre los valores defendidos por el actual gobierno (tales como la vida y la libertad) y los valores representados por la religión católica. Fue por reconocimiento a ese vínculo que, tras ser designado canciller de la Nación, él mismo viajó al Vaticano para invitar al papa a la Argentina. “Argentina es un país mayormente católico que no ha tenido una visita del papa en 26 años”, comentaba Quirno. “Nuestra intención es dar ese regalo a la Argentina volviendo a traer al papa”. Sin embargo, y aunque reconoció el carácter político de la visita entre dos jefes de estado, el funcionario fue muy contundente y claro respecto de su afán de despolitizar la llegada del Sumo Pontífice: no deberían de entremezclarse religión y política en lo aliciente a esta visita. Consideró como “lamentable” que aquella cruza desafortunada haya ocurrido.  

El legado de Alberdi 

Los alumnos representantes del CEDIT decidieron preguntar más adelante sobre las relaciones comerciales internacionales establecidas por la administración de LLA, mencionando las posturas que sostienen que la gestión ha decidido tomar en este ámbito un alineamiento externo rígido orientado a los Estados Unidos. Todo esto se ponderó en una misma pregunta a la luz de las consideraciones de una figura histórica argentina, que dejó e n sus escritos una serie de recomendaciones trascendentales para nuestra política exterior: Juan Bautista Alberdi. Esta personalidad, citada por el presidente Milei en repetidas ocasiones, proponía que la Argentina tuviese “tratados comerciales con todas las grandes naciones y alianzas con ninguna”. En particular, los alumnos destacaron como, a pesar de la creencia popular, la Argentina cuenta en la actualidad con un mapa notablemente diverso en lo que a sus vínculos económico-comerciales refiere. Habiendo repasado todas estas consideraciones, consultaron al canciller acerca de cómo contemplaba la situación argentina en lo concerniente al estado de sus vínculos políticos y económicos con el mundo; si consideraba que podían coexistir una diversificación de vínculos económicos con una alineación política particular o si necesariamente una cosa afectaba a la otra. 

El funcionario respondió tomando como base un hecho innegable del pasado del país: Argentina, históricamente, ha cambiado su posición acorde al gobierno de turno, y eso “tampoco le ha hecho bien”. Retomaba así la postura expresada en dichos anteriores sobre el descreimiento que genera la trayectoria nacional previa en el escenario internacional. A nivel histórico y cultural, ubicó a la Argentina en el mundo occidental, y afirmó que “El camino que Alberdi proponía (marcado por los principios de libertad, respeto a la propiedad privada y respeto por la vida) es algo que queremos retomar y que nos cruza en cada decisión”. A partir de este posicionamiento, los valores que la administración Milei ha decidido defender “nos llevan a realizar alianzas estratégicas con países que defienden esos valores, como Estados Unidos e Israel”. 

A su vez, el canciller reconoce los cambios vertiginosos que están tomando lugar en el panorama global, y considera que estos hacen de la defensa de esos valores claves para la actual gestión un objetivo central de la misma “Uno debe tener en cuenta sus parámetros políticos en conjunción con los comerciales”, defendió Quirno. Tratar con las posibilidades de amalgamar valores e intereses desde este lugar, propone, fue lo que “les permitió a países como Estados Unidos seguir comerciando con “antagonistas” como China, mientras que a nivel estratégico se mantiene entre estos dos una rivalidad que los lleva a competir”. En cuanto a la perspectiva de que Argentina siga un rumbo similar, manifestó que “por una cuestión de definición, no vamos a estar del lado de Irán o de Rusia, y eso hace que uno juegue con países aliados (entendemos, el canciller se refería a aliados ideológicos) sin alienar sus intereses (entendidos como intereses comerciales) ni desentenderse de la realidad de que hay intereses nacionales propios de por medio”.  

Quirno siguió en este punto apegándose a un lineamiento de política externa que ya había asentado en respuestas anteriores: la necesidad de aperturismo comercial. “Teníamos una economía grandemente cerrada que ahora empieza a comerciar de nuevo con el mundo”. Como ejemplo de que, en efecto, es posible sostener vínculos económicos diversos en consonancia con una postura político-ideológica sustentada en valores identificados como “occidentales”, el ministro de Relaciones Exteriores trajo a colación el aumento de la cuota de carne argentina a ser comprada por Estados Unidos: Argentina reforzó el comercio con un aliado ideológico mientras aún comercializa con China al otro lado del mundo. 

Aprovechando esta mención hecha al mercado de la carne, Pablo Quirno puso sobre la mesa una cuestión central para el devenir económico-político de la república en un contexto que, aunque incierto y cambiante, está para lleno de posibilidades: los activos estratégicos que permitirían a la Argentina tener un peso especial en el comercio global y que serían la punta de lanza con que el país podría apuntalarse internacionalmente. Estos activos, como lo son sus capacidades alimentarias o energéticas, “(...) cambian el mapa de cómo relacionarse con diferentes países y deben hacerse valer en la relación con estos, por cuanto determinan nuestro peso en la región y globalmente en el mundo occidental” 

Diálogo con la comunidad universitaria 

Hacia el final del encuentro, los concurrentes decidieron proceder con dudas más puntuales en una instancia de charla abierta al diálogo directo canciller-alumnos.  

Entre otros tópicos, Quirno se pronunció sobre las tensiones diplomáticas argentino-brasileñas suscitadas nuevamente en el último tiempo tras un enfrentamiento verbal entre presidentes, esta vez en ocasión de la asistencia de Javier Milei al acto de lanzamiento de la campaña electoral del opositor Flávio Bolsonaro. El “encontronazo discursivo” derivó en el eventual retiro del canciller brasileño de suelo argentino para ser llamado a consultas en su patria natal. Sobre esto, el representante principal del Servicio Exterior de la Nación reconoció que las relaciones entre ambos gobiernos han sido hostiles desde un inicio, incluso antes de que Javier Milei fuese electo a la presidencia en 2023, y consideró que esas antinomias corresponden a una cuestión de diferencias ideológico-políticas entre presidentes que no han impactado más allá en la relación entre países en el plano institucional. Según sus apreciaciones, la medida de retirar al embajador brasileño de la Argentina constituye una decisión desafortunada de la administración de Lula: “Es un error arrinconarse donde no corresponde y no reaccionamos de la misma manera a insultos entre presidentes y funcionarios públicos”, dijo para referirse a los ataques discursivos que han recibido funcionarios nacionales por parte de figuras de la política brasileña 

También se le preguntó por la cuestión Malvinas, sobre la cual dijo que se trata de una “causa nacional” por la cual debería de hacerse todo lo posible en aras de recuperar las islas y la soberanía del país. “Argentina tiene hoy en el mundo un peso estratégico diferente”, recalcó nuevamente. “Tiene que hacerse relevante de nuevo para poder sentarse en una mesa con muchos intereses (refiriéndose a las negociaciones sobre las islas)”. Destacó el privilegio que confiere al país el ser una nación bioceánica y bicontinental (otro de sus activos estratégicos). Siendo tan importante el Atlántico Sur para el comercio global, Argentina “tiene una posición que le es favorable a la hora de negociar”.   

Finalmente, abordó dos cuestiones clave para entender el desempeño de la gestión Milei. La primera giró en torno a los ejercicios conjuntos y tratados de defensa concretados en el último tiempo con el gobierno de los Estados Unidos. Sobre esto, Quirno comentó: “Uno de los pecados más grandes de Argentina de las últimas décadas fue olvidarse de su defensa y de la inversión en fuerzas de seguridad y fuerzas armadas. Es muy importante para nosotros la seguridad, porque a partir de ello es que uno se hace fuerte”. Destaca las posibilidades abiertas para el país a partir de la cooperación con la potencia norteamericana, que permitiría reequipar las capacidades defensivas del país de manera más eficiente y con un nivel de gastos más bajo.  

La segunda cuestión abarcó el rol de Latinoamérica en el mundo actual y el lugar de la Argentina en la región. Sobre esto, el ministro de Relaciones Exteriores declaró nuevamente que la nación cuenta con una importante oportunidad para conseguir influencia internacional y regional, en aras de construirse a sí misma un “barrio más seguro” que le haga más atractiva a ojos de inversores internacionales. Precisamente, Argentina es ahora atractiva para inversionistas externos porque se ve como un lugar seguro en medio de numerosos focos de conflicto. Agrega, además que el giro político-partidario que ha dado la región en los últimos tiempos tiene que ver con la influencia del presidente Milei, que ha volcado a sus vecinos a abrazar también las “ideas de libertad” a las que asoció con las motivaciones de los grandes libertadores de América, como San Martín o Bolívar. “Nos desviamos de ese camino, pero lo que está pasando ahora en la región, aunque muy incipiente, es muy positivo (...) La influencia en favor de las ideas de la libertad hace bien a la región”. Sin embargo, volvió a recalcar un ítem importante que ya antes había mencionado: toda acción en el terreno regional debe llevarse a cabo desde la defensa de intereses nacionales, sin perderles de vista.  


Para concluir, la comunidad ditelliana y la revista SIAM agradecen al canciller por su disposición a participar de esta reunión. La nota merece cerrarse con una frase que resume muy bien el espíritu que Pablo Quirno nos dejó: “Argentina necesita al mundo, por eso esta intención de abrirse, así como el mundo necesita a Argentina”