Milei: ¿Renovación o repetición?

Dos torres de perforación en el yacimiento Loma Campana, de YPF, en Vaca Muerta  JUAN MABROMATA - AFP. Fuente Imagen: La Nacion
Dos torres de perforación en el yacimiento Loma Campana, de YPF, en Vaca Muerta JUAN MABROMATA - AFP. Fuente Imagen: La Nacion

El gobierno de Javier Milei logró cumplir su mayor promesa: bajar la inflación. Aun así, los datos revelan una economía que, en el global, crece, pero con un panorama interno marcado por el aumento del desempleo, informalidad y salarios reales más bajos. Debido a esto, la gobernabilidad siempre parece pender de un hilo.


Lo que en un primer momento parecía el triunfo de una nueva manera de hacer política, una derrota de la llamada “casta”, con el tiempo ha empezado a parecerse a aquellos a quienes había venido a reemplazar. Problemas de corrupción, incapacidad de crear consensos amplios y coaliciones, entre otras dificultades llevan a la pregunta de si este nuevo movimiento que pregona la antipolítica es realmente capaz de dar respuestas satisfactorias a los problemas de la sociedad argentina que prometió remediar.

La gran bandera del gobierno libertario, sin duda, es la lucha contra la inflación, donde ha conseguido su mayor logro. Esto puede verse considerando los datos arrojados por el IPC (índice de precios del consumidor) de febrero de este año (2,9%) con el de febrero de 2024 (13,9%) (INDEC; 2026). Sin embargo, este éxito se ha visto opacado en los últimos meses por nuevas problemáticas asociadas a esta nueva economía mucho más abierta. Esta ha tenido como consecuencia la crisis de sectores sumamente protegidos en el pasado, ya sea del sector textil u otros, como el caso Fate, mientras que la industrias que más han crecido con este nuevo modelo han sido la minería y la energía, sectores no tan intensivos en trabajo, aunque grandes generadores de divisas. La nueva realidad económica es el marco en el que se ubican el actual crecimiento del desempleo (7,5% de la población económicamente activa) y la informalidad (el 43% de la población ocupada trabajaba en condición de informalidad en el cuarto trimestre de 2025), sumado esto a una caída del salario real (INDEC; 2026).

Por ahora esto no ha significado un gran obstáculo para el oficialismo, pero, inevitablemente, surge la pregunta de cómo lograrán incorporar a estos nuevos desempleados a sectores más crecientes de la economía nacional, algo que llevaría años si es que es realmente viable. Planteando así un problema no solo de capacidad técnica sino geográfico. Por poner un ejemplo, ¿Cómo transformar a los ex empleados de Fate, fábrica de neumáticos que cierra por la apertura de importaciones, en parte de la industria petrolera o minera? Los primeros están en el conurbano bonaerense mientras que las grandes petroleras concentran sus operaciones en Vaca Muerta (Neuquén). A lo que se suma reconvertirlos técnicamente para estas industrias y el hecho de que el número de puestos de trabajo creados es mucho menor a los que se están perdiendo.

Queda entonces preguntarse si realmente La Libertad Avanza logrará establecerse como un partido representativo y alcanzará una gobernabilidad mucho mayor o si sufrirá la suerte de otros partidos emergentes, que acaban siendo severamente castigados por su electorado a la primera oportunidad. Por ahora, el gobierno ha logrado mantener un razonable nivel de popularidad, lo que, sumado a la falta de figuras capaces de unificar un frente opositor, ha creado un clima de estabilidad política que favorece al oficialismo.

Aun así, hay momentos donde todo parece pender de un hilo. La demostración más grande de esto es el rescate de Bessent luego de un resultado adverso en las legislativas bonaerenses, lo que llevó a una disparada del dólar. En aquella ocasión el tesoro norteamericano llegaría a comprar pesos para evitar esta abrupta subida y mantener su valor, luego de haber negociado un swap de 20.000 millones de dólares para garantizar esta estabilidad cambiaria (Infobae, 2026; La Nación, 2026).

Condiciones de inestabilidad tales dan a pensar cómo impactará el cierre del estrecho de Ormuz en la imagen del presidente, por cuanto afecta su principal éxito: la inflación. El aumento de costos como el riesgo de una recesión global podrían poner en juego la gobernabilidad de Milei. En un contexto donde su narrativa de austeridad y ajuste pareciera estar chocando contra su propio límite, especialmente ante nuevos casos de corrupción como el de Adorni.

De esta manera se articulan un problema económico y un problema político: cómo desarrollar una matriz productiva que logre incorporar al resto de las provincias con un partido representativo que logre afianzar este modelo productivo en un contexto de polarización y de un federalismo que no representa por momentos las nuevas dinámicas que implica este nuevo modelo.

Por momentos La Libertad Avanza parecería ser capaz de esto, pero, debemos recalcar que, a sus objetivos, los mayores problemas no vienen de un frente opositor unificado que se muestre capaz de cumplir con las nuevas demandas de mayor empleo formal o lucha contra la corrupción, sino de sus propias disputas internas de poder. Esto lo vuelve por momentos un partido caótico y poco cohesionado.

Parecería que el contexto internacional, la subida del petróleo y la necesidad de minerales para la industria tecnológica son favorables a esta nueva reconversión productiva. Sin embargo, de fondo parecen perfilarse los mismos problemas que han afectado históricamente a la Argentina, como la debilidad interna del partido de gobierno o la falta de transparencia institucional (nombramiento de jueces, casos de corrupción) ¿Qué devendrá entonces?

(Artículo realizado en base a información proveniente del INDEC, Infobae y La Nación)