La formación del Estado-Nación: debates historiográficos sobre Argentina de 1852 a 1880

La formación del Estado-Nación: debates historiográficos sobre Argentina de 1852 a 1880
Alice, Antonio. "Los constituyentes del '53" (1934). Óleo sobre tela, 3.60 x 5.42 m

La Argentina como Estado-Nación, con aquellos espacios donde habitamos, debatimos, hacemos política y ejercemos derechos ciudadanos, con su Constitución y el propio estandarte de “Estado-nación”, no siempre tuvo estas características.

Un factor clave a destacar sobre la definición del Estado-nación; más allá de las guerras encarnadas por quienes hoy son nuestros héroes nacionales, fue la sanción de la Constitución. No fue un proceso sencillo, hubo muchos acuerdos (desacuerdos), y debates que se llevaron a cabo entre los años 1852 y 1880 para arribar a la estructuración de la Constitución. Desde la historiografía, aquello que formó como nación a la Argentina puede ser analizado bajo dos ópticas diferentes que nos proporcionan politólogos e historiadores. En este sentido, vamos a referirnos a Óscar Oszlak y Laura Cucchi.

Los autores Oszlak y Cucchi nos ofrecen dos modos de interpretar la construcción del Estado-nación argentino durante el periodo de 1852 a 1880. El dilema con el cual es posible estudiar este periodo remite a la relación de lo nacional (Confederal y provincial) y de las instituciones y el gobierno.

Para entender de modo gráfico la principal diferencia entre los autores, podemos plantear que Oszlak piensa en un “pulpo” y Cucchi en “hormigas”. Óscar Oszlak habla de un Estado-nación construido del centro (desde Buenos Aires) a la periferia (las demás provincias). Laura Cucchi, por otra parte, plantea que el Estado-nación se constituyó de la periferia (las provincias) al centro (Buenos Aires).

Antes de adentrarnos en el debate sobre las ideas de ambos autores, debemos comprender que el Estado-nación es producto del siglo XIX. Es un sistema de organización política donde los gobernantes buscan una estructura institucional centralizada y soberana que se consolide sobre un territorio determinado y que tengan las personas que allí viven una identidad común.

Con Urquiza (caudillo entrerriano que derrotó al gobernador Rosas, quien se negaba a sancionar la Constitución unificadora de Argentina) existían estados provinciales. Pero, ¿cómo se identificaban las personas? ¿cómo podría unificarse a ese variopinto complejo de etnicidades? Porque en el territorio convivían esclavos, españoles, porteños, criollos, descendientes de incas del norte. Todos pertenecientes a un mismo territorio pero con diferentes identidades.

El objetivo de la creación del Estado-nación era generar una identidad común. Ahora bien, ¿cómo se organizó este Estado-nación? ¿cómo se agruparon estas variadas etnias bajo un único sistema de organización? El “pulpo” de Oszlak Como dijimos anteriormente, Óscar Oszlak (1982) habla de un Estado-nación construido del centro a la periferia. Oszlak nos dice que el estado es el resultado de un proceso histórico, definido por relaciones sociales y un aparato institucional. También nos explica que el estado proviene de la creación del capitalismo, que era la condición material para estructurar una economía.

En el siglo XIX hubo un boom del capitalismo a nivel internacional y era el Estado quien regulaba y aseguraba la propiedad. Según Oszlak, esta era la única forma en que el estado argentino podría haber nacido y por eso entiende que el control era de centro a periferia: porque desde Buenos Aires se dio el gran desarrollo económico nacional. Dicha economía va a presentar sus mayores ingresos por medio del puerto de Buenos Aires y las nuevas alianzas con el mercado internacional que por medio de este se gestionaron.

Oszlak nos propone cuatro atributos que debe tener un Estado-nación: legitimidad externa; monopolio de la violencia; instituciones que extraigan los recursos de la sociedad civil para limitar sus ámbitos de acción y decisión; e identidad colectiva, un “nosotros”.

Esto último se lograría con diferentes formas de penetración estatal: represión; cooptación; creando instituciones de expansión social limitando a la sociedad; transformando material infraestructural de comunicación y de mercado; ideología.

Oszlak encuentra varios impedimentos que se tuvieron que atravesar para la conformación del estado nacional argentino. Para el politólogo, el período comprendido desde la independencia y hasta el rosismo es un obstáculo.

Según Oszlak, esta observación se debe a que el estado estaba descentralizado y solo Buenos Aires tenía capacidad de formación estatal. A la vez, entiende la emergencia de los caudillos, por ejemplo Urquiza, como un obstáculo porque estos eran, luego de Rosas, el sustituto de la democracia asociada al movimiento libertario.

Es crucial aclarar que, entre 1852 y 1861, se había producido la separación de Buenos Aires de la Confederación Argentina. Esto ocurrió luego de la batalla de Caseros, cuando Buenos Aires rechazó la Constitución de 1853 porque significaba que perderían los privilegios de percibir las ganancias totales del puerto. Es decir, la Constitución sancionaba la redistribución de los impuestos de aduana al interior del país. En 1861 se dio otra batalla, la de Pavón.

Esta fue la que dio fin a la Confederación de las provincias y se incorpora a Buenos Aires que, hasta entonces, había permanecido separada. Pero, Buenos Aires se incorporaba como miembro dominante del país en formación.

Esto quiere decir que Buenos Aires logró la hegemonía tras un nuevo pacto de coalición y se inicia el proceso de penetración estatal. Aunque continuaron los obstáculos que impedía la unificación nacional. Algunos ejemplos de esto son los sectores de poder heterogéneos, la casta político-militar contra los sectores mercantiles y terrateniente, las guerras, las limitaciones estructurales y las tensiones entre el progreso y de la realidad del caos.

Desde el gobierno de Buenos Aires, no se podía concebir que hubiese fuerzas provinciales que estuvieran en contra del estado. Según Oszlak, es por ello que Mitre no logró consolidar el estado: había obstáculos sociales y, sobre todo, el mayor limitante fueron las milicias locales. En palabras de Oszlak, “La guerra hizo el Estado y el Estado hizo la guerra” (p. 548). Las “hormigas” de Cucchi Si analizamos las ideas de Laura Cucchi (2018) se hace evidente que, a diferencia de Oszlak, la historiadora plantea que el Estado-nación se constituyó de la periferia al centro. En este sentido, Cucchi critica a Oszlak ya que para la historiadora es necesario historizar y matizar el proceso y no ser deterministas a la hora de explicar la formación del estado-nación.

El Siglo XIX fue un constante momento de decisiones y no un camino fijo, con obstáculos a sortear. Por ejemplo, Cucchi nos explica que la campaña del desierto no tenía el objetivo de ser un proceso violento, sino que solo se esperaba que se “corriese” a los indígenas hasta Río Negro en caso de que no quieran ser parte del Estado. El único consenso entre los ideólogos de este plan de expansión del territorio nacional era la búsqueda de un mercado, más no la violencia.

Los actores políticos de la época construyeron instituciones, y en este sentido se puede hablar de la construcción de periferia a centro. Se consolidó la autoridad central, pero con la ayuda de los líderes provinciales, quienes actuaron también en nombre de sus propios intereses. Además, Cucchi nos explica que los propios actores políticos de la época tenían diferentes formas de ver la política. Mitre apoyaba a los ciudadanos movilizados, armados y violentos. Sarmiento abogaba por las instituciones regidas por funcionarios.

Como expresan Carlos Altamirano y Beatriz Sarlo (2019), Sarmiento sostenía que la argentina posrosista sería definida por la colocación relativa entre el letrado y el caudillo (Sarmiento opina que la autoridad y la espada debe estar subordinada a la hegemonía del intelectual).

Ambas visiones se encontraban en constantes pujas. Este debate continuó hasta 1880 donde se presenta un hecho impactante en la vida política del país: una postura gana las elecciones, la del PAN. El Partido Autonomista Nacional, un sistema de alianzas políticas donde se encontraba Sarmiento. Las ideas de institucionalización se instalaron definitivamente en el país. El contraste de ambas visiones del período nos permiten entender que la formación del Estado nacional argentino no solo fue conflictivo en el periodo de su desarrollo, sino que para los académicos abre ventanas de análisis diversas. ¿Habrá sido centralista, el “pulpo” de Oszlak o un camino de “hormigas” de periferia de Cucchi? Para comprender en su completitud el proceso, es necesario matizarlo y contemplar los factores que se construyen de periferia a centro, y de centro a periferia. Referencias bibliográficas –Altamirano, Carlos y Sarlo, Beatriz, "Una vida ejemplar: La estrategia de Recuerdos de provincia", en Ensayos argentinos: De Sarmiento a la vanguardia, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2019. –Cucchi, Laura, "Nuevas miradas sobre la construcción del Estado argentino", Ciencia Hoy, Buenos Aires, vol. 27, n.º 161, 2018, pp. 49-54. –Oszlak, Oscar, "Reflexiones sobre la formación del Estado y la construcción de la sociedad argentina", Desarrollo Económico, Buenos Aires, n.º 88, 1982, pp. 531-548.