¿Todo en orden? #5
La semana estuvo marcada por las internas; Adorni y Bullrich protagonizaron un nuevo frente de batalla en el marco de un gobierno que no puede retomar la agenda pública y que no cuenta con hitos de gestión con los que defenderse.
Adorni cada vez más complicado
El expediente que investiga al Jefe de Gabinete por presunto enriquecimiento ilícito sumó un capítulo contundente esta semana: la aparición de un contratista que declaró ante los tribunales federales el pago de $245.000 dólares para la remodelación en la casa de country del funcionario.
Matías Tabar es el nuevo personaje que, el pasado miércoles, declaró ante los Tribunales de Comodoro Py sobre su rol como contratista de Manuel Adorni. Allí juró haber realizado refacciones por $245.000 dólares a la casa country del jefe de gabinete. Además, constató que el pago del trabajo se realizó en su totalidad en efectivo y sin factura.
Tabar detalló el proceso de trabajo que duró alrededor de ocho meses, entre octubre de 2024 y julio de 2025: primero se presupuestaron las reformas; Adorni alcanzaba periódicamente el dinero para el pago de las mismas a Tabar quien daba ese dinero a los proveedores para que realizaran el trabajo. Expuso también que el valor inicial de las refacciones era de $95.000 dólares, cifra que luego superó el doble.
El costo de las remodelaciones se suman a la lista de deberes del funcionario público. Es importante recordar que la mayoría de estos gastos (según declara el actual Jefe de Gabinete) se realizaron con su sueldo de vocero presidencial, que apenas llegaba a los 3,5 millones de pesos mensuales.
El funcionario que prometió llevar adelante reformas estructurales en el sistema político, ahora enfrenta cuestionamientos sobre las reformas de su propia casa. Resta esperar la declaración jurada de Adorni, quien deberá justificar cómo su nivel de ingresos coincide con el volumen de los gastos.
Interna ¿relativizada?
El gasto desmedido del Jefe de Gobierno genera incomodidad en el círculo de funcionarios más importantes del oficialismo. Tal es el caso de la senadora y ex-ministra de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich. En los últimos días, realizó un gesto de presión pública: la senadora le pidió al Jefe de Ministros que presente su declaración jurada de bienes de manera inmediata.
La declaración resonó fuertemente en todas las áreas de gobierno. Mientras algunos argumentaban que fue una decisión coherente, otros, como el sector más cercano a la secretaria general de la presidencia, Karina Milei, tomaron los dichos de la senadora como una acusación grave. Mientras tanto, el propio Adorni calificó como “fenómena” a Bullrich, relativizando la especulación.
Es de público conocimiento que las distintas cúpulas de gobierno vienen atravesando crisis internas en los últimos meses. Más aún, el caso Adorni terminó por hacer estallar todas las diferencias que había dentro del espacio desde antes y que nadie se atrevía a mencionar (al menos, de forma tan abierta).

Los dichos de la senadora generaron una fuerte incomodidad dentro de la Casa Rosada, donde, posteriormente, se llamaría a una reunión de Gabinete para asegurar el blindaje al Jefe de Ministros. Incluso, tras los dichos de Bullrich, el presidente Javier Milei tuvo que intervenir desde Estados Unidos para desactivar la polémica y ratificar el respaldo al funcionario. Por medio de comunicaciones internas el mandatario afirmó “Ni en pedo se va”. La actitud de la ex ministra de seguridad cayó pésima dentro de los círculos más cerrados del Gobierno. "La querían matar todos” aseguran fuentes del Gabinete, reflejando el malestar que provocaron las declaraciones en el núcleo más alto de la gestión actual.
Aunado a ello, persisten las sospechas sobre sus vínculos con el expresidente Mauricio Macri. Algunos dirigentes libertarios desconfían de sus planes a futuro y le reprochaban el acercamiento que mostró con el líder del PRO durante la cena de la fundación Libertad. Por otro lado, hay ámbitos donde la respaldan, reconociendo que el desgaste político que produjo la causa Adorni puede ser terminal para el Gobierno. Quienes respaldaron el pedido de Bullrich ante el Jefe de Gabinete sostienen que la ministra tiene “espalda suficiente para decir lo que quiera”. Además, destacan que el peso político de la ex candidata del PRO en el Senado es un activo indispensable para el éxito de las reformas que el oficialismo busca aprobar este año.

En la reunión de Gabinete que se citó para el pasado viernes 8, Javier Milei ,según fuentes allegadas al Gobierno, les dijo a los ministros que iba a defender a Adorni incluso si tenía que perder la elección de 2027 y que no pensaba rendirse frente a los periodistas. Les aclaró además, que esa no solo era su posición, sino que debía ser la de todo el Gobierno. La reunión se llevó a cabo en un clima de tensión, con un presidente reactivo y dispuesto a no soltar a Adorni, un Gabinete desgastado y preocupado, y donde el desconcierto y la incertidumbre reina entre los más altos cargos de la Casa Rosada.
Por ahora, el Gobierno espera con ansia la Copa Mundial de Futbol 2026. El gran evento del fútbol correría el reflector de Adorni y lo pondría en Messi, y la esperanza de poder ganar la cuarta estrella. La ecuación es sencilla: Messi y no Adorni. En un sincericidio esta semana, Daniel Parisini (mejor conocido como el Gordo Dan), principal propagandista libertario, escribió y en mayúsculas: “¿CUANDO ARRANCA EL MUNDIAL?”
CUÁNDO ARRANCA EL MUNDIAL?
— DAN (@GordoDan_) May 7, 2026
Esta declaración deja entrever que las tensiones dentro del oficialismo no se ocultan. Por el contrario, empiezan a admitirse públicamente. Mientras tanto, el Gobierno deberá atravesar un desafío: evitar que las diferencias erosionen su estabilidad política.