"No creo en la ciencia": la falsación como instrumento para tomar mejores decisiones

"No creo en la ciencia": la falsación como instrumento para tomar mejores decisiones
Retrato de Karl Popper dibujado a lápiz, por Arturo Espinosa (Arty) - Fuente: Flickr

“Gracias a la ciencia hoy vivimos mejor”

“Si la ciencia lo dice, no hay nada más que discutir”

“Creo en la ciencia”

Intercambiando la palabra ciencia por religión, o Dios en las afirmaciones anteriores, estas parecen adoptar un tono más religioso. Cuando en Instagram se viraliza un posteo con la frase “LA CIENCIA DICE…”, el hallazgo científico parece haberse transformado en un objeto de fe.

Mientras scrolleaba en X me encontré con una captura de la página del CDC, una agencia del gobierno estadounidense que monitorea enfermedades y otras emergencias de salud de la población, que dice lo siguiente:

“La afirmación ‘las vacunas no producen autismo’ no es una afirmación basada en evidencia, ya que los estudios existentes en el tema no descartaron por completo la posibilidad de que las vacunas en infantes causen autismo.”

Así, según el CDC, “las vacunas no producen autismo” es una afirmación sin evidencia.

Desgranando la lógica propuesta por la afirmación citada, como no hay estudios que nieguen contundentemente que el cinturón de seguridad aumenta el riesgo de muerte en un accidente, no se puede afirmar que el cinturón salva vidas. Si no se puede descartar definitivamente que dormir 8 horas es dañino, no es seguro decir que es sano dormir 8 horas; no vale afirmarlo.

Hay un principio que explica parte del problema, y que se puede utilizar en todas las aristas del día a día: el falsacionismo de Karl Popper. En lugar de buscar pruebas que confirmen que una idea es verdadera, los científicos intentan refutarla mediante experimentos o contraejemplos. Las hipótesis que se pueden refutar son las que aprueban con el sello de “científicas”.

“El agua hierve a 100 °C” es una afirmación científica porque es posible exponerla a una menor temperatura y ver si también hierve (no pasaría, excepto al probarlo en la cima de una montaña). “Un día los humanos serán capaces de construir civilizaciones bajo el agua” no es una afirmación “científica” dado que no se puede comprobarla. Es imposible estudiar los infinitos días del futuro para verificar si hay personas viviendo bajo el agua en alguno de ellos.

Según Popper, una teoría nunca queda demostrada definitivamente, sino que suma credibilidad a medida que “sobrevive” a continuos intentos de refutación. Entonces, para el caso de la CDC, “las vacunas no producen autismo” es una afirmación basada en evidencia porque existe abundante evidencia que puede debilitar la correlación opuesta (¡falsacionismo at its best!)

Frente al dicho “todas las palomas son blancas”, ¿no es más fácil encontrar una sola que no sea blanca, en vez de probar que todas las palomas que existieron, existen, y existirán lo son? Eso es el falsacionismo.

La falsación como brújula para los que sabemos que no sabemos

The Invention of the Compass, lámina 2 de Nova Reperta, ca. 1600, grabado. Jan Collaert I, después de Jan van der Straet (Stradanus); publicado por Philips Galle, The Metropolitan Museum of Art, 34.30(3).

Entendiendo al método científico como una caja de herramientas de la que podemos tomar cosas útiles para nuestro día a día, el falsacionismo sí o sí formaría parte de esa caja. “Descartá lo que no te interesa” es un clásico consejo para un adolescente que no sabe qué carrera universitaria elegir. Ese es un enfoque falsacionista a la pregunta ¿qué quiero estudiar?

Si estás trabajando en un emprendimiento, y llevás tu idea a una competencia de negocios, al momento de armar el discurso con el que presentarás el proyecto seguro pensás en las críticas que te hará el jurado. Responder a la pregunta ¿por qué cosas mi producto podría no ser elegido? es otro ejemplo. También cuando en las ofertas laborales dicen “NO te postules si…”, te ahorran trabajo. Eso es el falsacionismo puesto en práctica.

Pensar las preguntas importantes por la negativa suele calibrar mejor tu brújula para tomar decisiones. Es más rápido y eficiente. ¿Qué no hacer? ¿A dónde no ir? ¿Cuáles decisiones de tu referente favorito no deberías repetir?, son preguntas con respuestas que pueden acercarte más rápido a lo que buscás. Es más común buscar en Google la frase “vale la pena…” que “aspectos negativos de…”, aunque, en realidad, la segunda búsqueda nos arrojaría resultados que permiten descartar opciones más rápidamente.

El falsacionismo es una disciplina intelectual útil para no enamorarnos de nuestras propias hipótesis a la hora de pensar en nuestros proyectos en cualquier área de nuestras vidas. El conocimiento es poder, pero entender cómo conocemos es todavía más poderoso en un mundo ruidoso.

La epistemología es la rama de la filosofía que estudia cómo construir conocimiento, su origen y sus límites. Esta es la primera entrada de un mini Atlas de la Epistemología donde intentaré hacer sentido a algunos instrumentos del método científico que podemos aplicar en nuestra rutina.

Bonus track: cuando estás discutiendo con alguien, no afirmes en absolutos. Por ejemplo, si decís “TODAS las veces (o días) haces esto mal”, es mucho más fácil para la otra persona encontrar un ejemplo donde eso sea falso: “no, pero ayer lo hice distinto”, y eso suele sellar muchas discusiones. Una afirmación más difícil de contradecir es “LA MAYORÍA de las veces (o días)…”.

Muchas gracias al profesor Federico Barrera Lemarchand por leer este artículo previo a su publicación. 

Bibliografía:

Popper, K. R. (1959). The Logic of Scientific Discovery. Basic Books. (Publicación original en alemán en 1934) 

Carman, C., Chamorro, E. (s.f.). Creatividad y crítica. El Baikal. https://www.elbaikal.com/creatividad-y-critica/.