Carta de directores
En 1911, nació en un pequeño taller una máquina de amasar pan, un invento que cambiaría a la industria argentina para siempre. Torcuato Di Tella no solo fabricó un objeto; puso en marcha un motor de progreso, que llevó el nombre de SIAM a cada rincón del país.
Hoy, más de un siglo después, retomamos este nombre. No por una coincidencia histórica, sino por una convicción profunda. Durante décadas, Di Tella y su industria pusieron en evidencia aquello que la Argentina era capaz de producir al combinar la audacia con el rigor técnico. Desde aquella primera amasadora mecánica hasta los motores que movieron al país, SIAM fue sinónimo de vanguardia. Y nosotros, al fundar y potenciar la revista, heredamos ese espíritu.
SIAM Revista es nuestra propia máquina de amasado. Tomamos la realidad cruda, la tensión política y el debate académico para transformarlos en una herramienta que alimente el pensamiento crítico. Lo que empezó como una simple idea de un grupo de estudiantes, hoy es un proyecto que, como aquella primera fábrica, ya suena con fuerza dentro de la universidad.
Para nosotros, escribir y formar parte de esta iniciativa es un privilegio. Cuando llegamos al proyecto, supimos que no sería fácil sostener y mantener semejante estructura. SIAM es una revista que comprende todas las carreras, gustos y estilos. Mantener vigente esta pluralidad tan característica fue nuestro primer desafío. Armamos un equipo a la altura de la exigencia y la calidad que la revista merece. Nuestros editores, quienes monitorean y corrigen las redacciones con la máxima profesionalidad, son el pilar de todo esto. Y nuestros autores, que cada vez son más, son quienes dan vida con sus ideas, opiniones y argumentos.
No se trata solo de una revista universitaria. Hablar de SIAM es hablar de un crecimiento que desafió cualquier pronóstico inicial. De un espacio abierto a publicar, creamos un medio que amplifica la voz de los estudiantes con una impronta ditelliana. Como directores, somos conscientes del potencial que tiene nuestro proyecto para seguir creciendo tanto dentro como más allá de la universidad.
Agradecemos especialmente a los fundadores de la revista, Federico Girelli y Felipe Roca, por confiar en nosotros y brindarnos la oportunidad de ser partícipes de este gran proyecto. Ellos entendieron antes que nadie que la universidad necesitaba una voz propia, potente y sobre todo, innegociable.
También, a nuestro excelente equipo de editores, por hacer este proyecto posible. Su compromiso y entusiasmo, presentes desde el primer día, son los grandes cimientos de la revista. Y, sobre todo, estamos agradecidos con nuestros autores por elegir a SIAM como espacio donde publicar sus trabajos, los cuales dan sentido a todo esto.
Ahora, nosotros somos los encargados de lograr que la revista siga creciendo. Es un desafío total, pero estamos muy entusiasmados en explotar todo el potencial que la revista tiene para ofrecer. Creemos en SIAM, y haremos todo a nuestro alcance para llegar a todos aquellos estudiantes que quieran hacer ruido en el mundo.
Es por esto que les damos la bienvenida a SIAM Revista, un espacio donde prima la excelencia académica y la pluralidad de ideas, al igual que en nuestra universidad. Los invitamos a publicar sus redacciones y trabajos; a potenciar su carrera profesional; a escribir su propia historia; y a formar parte de este hermoso proyecto.
